Para reunirlo todo en un solo aparato, y no depender de la red para poder tener suministro de electricidad y de calor, la solución puede ser un sistema de microcogeneración.

Estos equipos lo que hacen es, a partir de gas natural o propano, generar calor (calefacción, calentar el agua de la piscina, etc.) y electricidad mediante un único equipo.

Además, estos sistemas suministran la cantidad exacta de energía demandada y cuando ésta es requerida.

Como regla general, se pueden usar en cualquier lugar, siempre y cuando la demanda anual de calor sea lo suficientemente elevada, y se pueden integrar tanto en edificios ya existentes como en nuevas edificaciones.

Tienen la ventaja de que son altamente eficientes, ya que si lo comparamos con un sistema convencional eléctrico de calefacción, éstos, desde que se genera la electricidad hasta que producen calor, sufren unas pérdidas del 40% de la energía, mientras que en los sistemas de microcogeneración, esas pérdidas se reducen al 10%.

Para su funcionamiento necesitaremos una entrada de gas (natural o propano), y una salida para los gases. Con ello conectaremos el equipo a la red eléctrica (pudiendo incluso vender el sobrante que se genere y no utilicemos), y a la red de agua fría y caliente de nuestra vivienda.

Aplicaciones:

- Como hemos visto, su uso doméstico es el más apropiado, pudiéndose utilizar en viviendas unifamiliares y en comunidades de vecinos para la generación de electricidad y calor.
- También puede tener un uso comercial, en hoteles, gimnasios, balnearios, escuelas y en general en cualquier actividad que tenga una elevada demanda energética y eléctrica.

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